22nd Oct 2011

  1. Sign in
    1. - Marco, tengo que darte una cosa… -no sabía cómo encarar el tema-
      - ¿Qué mami? –pregunto inocente-
      - Haber… tu sabes que aunque tú nos llames papá y mamá, a Peter y a mí, tu no estuviste en mi panza ¿verdad? –comencé a hablarle suave y quería aclararle bien la situación-
      - Si, estuve en la panza de mamá Camila –me contesto obvio-
      - Ajam… pero tú eres nuestro hijo del corazón y te queremos como tal ¡no quiero que se te olvide nunca!... Mi amor, tu sabes donde esta mamá Camila ¿verdad? –el nene señalo el cielo y su corazón como yo le enseñe- exacto, pero tu mamá Camila, antes de irse al cielo y a tu corazón me dejo algo para ti, para que te lo diera –le dije con voz dulce-
      - ¿Qué cosa má? –yo le entregue el sobre y él se quedo extrañado-
      - Yo sé que no vas a entender mucho ahora, pero esta carta quería tu mamá Camila que te la diera hoy… gordito… ¿quieres que te ayude a leerla? –el nene asintió. Porque aun no sabía muy bien leer y entonces los dos tumbados en esa cama, el abrazado a mí, con cuidado de la panza y yo acunándolo comenzamos a leer-

      No era una carta muy extensa y estaba escrita de manera que el nene pudiera entenderla.

      “Hola mi chiquitito… no sé cómo hacer esto… se que será raro para vos, pero esta fue la única solución que encontré para estar con vos en este día tan especial mi amor.
      Supongo que estarás con Lali y Peter, como pedí, yo se que con ellos toda tu vida va a estar llena de alegrías y de felicidad.
      Quiero decirte hijo, que yo siempre voy a estar con vos, en tu corazón, cuidándote desde el cielo y dándote mi apoyo incondicional.
      Necesito que me recuerdes feliz, que nunca te olvides quien era tu mamá. Que tu mamá siempre quiso lo mejor para vos, aunque a veces se equivocaba…
      No olvides que te amo, con toda mi alma, que fuiste, sos y serás siempre mi única alegría. Mi amor, disfruta con tu nueva familia, querélos, respetálos y se incondicional a ellos.
      En tus próximos cumpleaños sabrás toda mi historia, no me odies por las decisiones que tome mi amor. Te amo muchísimo, nunca lo olvidés.

      Feliz Cumpleaños mi amor… siempre con vos…

      Tu mamá, Camila”

      Estuvimos varios minutos abrazados, mi chiquito aun no entendía con claridad que era eso, simplemente sonrió, al saber que su mamá Camila, no se había olvidado de él.
      Al rato volvimos a la fiesta y como un niño que es, siguió jugando y corriendo por todos lados. Yo intentaba aparentar la felicidad completa, pero no era posible, esa carta me trajo muchos recuerdos, pero como siempre EL estaba conmigo, bancándome en todo.

      TIEMPO DESPUÉS…

      “Pasajeros del vuelo 462, con destino a Montevideo va a efectuar su aterrizaje, por favor abróchense sus cinturones”

      Vacaciones de Navidad, la pasaríamos rodeada de arena, sol y playa… dos meses después del cumpleaños de Camila y Marco decidimos viajar con la familia de Peter a Montevideo, yo estaba en la recta final de mi embarazo, una gigantesca panza que me impedía tener contacto de varios centímetros con todo el mundo.
      Bajamos de ese avión y nos encontramos con una ráfaga de aire caliente y un inmenso olor a mar. Era la primera vez que viajaba a Uruguay, pero me pareció un lugar fantástico y qué decir de Marco, la primera vez que montaba en avión, estuvo todo el día anterior con unos nervios que le provocaba ir al baño cada quince minutos.
      Nuestro lugar de residencia seria uno de los tantos complejos hosteleros del lugar, viajamos después de noche buena y estaríamos hasta después de año nuevo.
      En nuestro cuarto había una cuna y otra cama para Marco, nada más llegar los locos de mis cuñados decidieron pasar toda la mañana en el hotel y disfrutar de las instalaciones, pileta, sala de juegos, buffet y por la tarde iríamos un rato a la playa.
      Todo estaba perfecto, se podía caminar tranquilos por el lugar y Peter era menos reconocido que en Buenos Aires, eso nos proporcionaba poder andar por la calles de Montevideo sin necesidad de pararnos cada cinco minutos, con fans. Eran todas muy buenas pero a veces nos alteraba un poco no mantener nuestra privacidad.
      La tarde de playa se basó en chistes, juegos, baños, pataditas de Allegra, que solo conseguía sentir yo y lloros por parte de Camila, porque el agua de la playa le daba miedo.

      - Mira Cami… no pasa nada pequeña –intentaba hacer entender a la beba que si estábamos en la orillita de la playa no pasaba nada. La nena me miraba asustada con sus piececitos en la arena y poco a poco se acercaba un poco más a mí-
      - Mamamamamamama –reta hilaba viniendo en mi dirección, hasta que llego a la orillita y el agua mojo sus pies- ¡agua!
      - ¡Sí! Agua mi amor… mira que fresquita esta –la guiaba un poco más adentro para que se mojara un poco más y ella poco a poco cambio su cara para largar un fuerte llanto- ¿Qué pasa? –la cogí en brazos aun con mi panza, para calmarla un poco-
      - ¿Qué le paso a esta gorda? –se acerco mi suegro para tomarla en sus brazos-

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