24th May 2008

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    1. UNA HISTORIA DE LA ANTIGUAS PERO SIN LUGAR A DUDAS DE LAS MEJORES DE UN CAPO QUE AUN PERDURA A PESAR DE SU MUERTE PRONTO NUEVAMENTE LA DEL CHIROLA DE LA GB Y LA DE PILDORITA DE LIBRES Y LOCOS
      El "Loco Fierro" es un mito viviente entre los hinchas de Gimnasia de La Plata. Asesinado en Rosario, tras un robo en una joyería, sus cenizas fueron esparcidas en el estadio de Gimnasia. Era un líder carismático, Una tarde jugaban Vélez - Gimnasia. Las hinchadas se agredían verbalmente. En un acto rápido, la barra de Vélez abandonó su posición y apareció en la platea (tribuna), vecina a la grada "tripera". Estos corrieron rápidamente el alambrado que separaba ambas hinchadas. mis ojos no podían creer lo que estaba por suceder, y menos lo que sucedió. Un hombre de estatura media y de anteojos oscuros trepó el alambrado, y él sólo les hizo frente a los hinchas velezanos, los cuales se acobardaron. Después supe que ese intrépido era el "Loco Fierro". La fama de temible era conocida, y fechas previas a jugar contra Boca en "La Bombonera", amenazaba con sus cánticos con enfrentarse a La 12 y quemar la Boca. Cuando llegó el día del partido, “La Banda del Loco Fierro" fue interceptada por la policía, la cual realizó un decomiso increíble: marihuana, cocaína, cócteles molotov, cuchillos y 10 armas de fuego..
      Su figura mítica es inmortalizada domingo a domingo por las banderas que lo recuerdan como si hubiese sido el 10 de un
      equipo campeón. Sin embargo el personaje fue el jefe de la barra brava gimnasista: el “Loco Fierro”.
      Ese difunto líder se llamaba Marcelo Amuchástegui. Murió bajo las balas policiales. Aquel jueves de comienzo de los años ‘90 un grupo de policías rosarinos le tendió una emboscada que desembocó en un confuso enfrentamiento. “Le dispararon por la espalda”, aseguran aún hoy los triperos más fanáticos. “Fierro era un loco. Me acuerdo que enfrentó a la hinchada de Platense con un palo de escoba”, recuerdan aún hoy en las tribunas de la cancha del Bosque. También como Prado, Fierro estuvo involucrado en innumerables robos, tiros y enfrentamientos con barra bravas de otros clubes.
      En sus casi diez años de hegemonía al frente de la barra del equipo platense, Fierro estuvo detenido varias veces. Los hinchas creen que el enfrentamiento en el que finalmente es muerto por la Policía, tiene relación con una de sus detenciones. “La Policía rosarina se la había jurado, pero igual viajó para ver un partido contra Rosario Central. De ese viaje volvió muerto”, recuerda un viejo simpatizante tripero.
      Su cuerpo fue cremado en el cementerio local y sus cenizas distribuidas detrás del arco del Paseo del Bosque, donde domingo a domingo los gimnasistas gritan por su equipo, bajo la “batuta” del “Loco Fierro”.
      Dice la leyenda que en su velorio se formó una larga fila de fanáticos que lo despidieron con un beso en la frente. Ese día, la hinchada de Gimnasia estuvo acompañada por la barra brava de Estudiantes, que fuera de los estadios mantenía una relación de respeto con Fierro.
      fue el clásico platense del domingo 8 de febrero de 1987, jugado en cancha de Estudiantes. Tenía entonces 30 años, le faltaba poco para el final de los finales, y la leyenda de temeridad y franqueza en la confrontación le llegarían a valer hasta un sentido reconocimiento postrero de sus enemigos de toda la vida.
      Ocurrió que por desinteligencias con los dirigentes de entonces, encabezados por el comerciante de electrodomésticos Héctor Delmar, se les cortó momentáneamente el chorro de entradas a favor como represalia por alguna tropelía o algún vuelto en los negocios, y las huestes triperas carecían del vital elemento para sortear los controles, sino un operativo policial de aquellos sobre la calle 58, que es donde está el acceso de la popular visitante.
      La orden de entrar sea como sea, el que puede, puede, y el que no, aguanta, fue dada antes de que comenzara el partido. Pero la milicada los aguantó y la garroteada y persecución fue dura, incluyendo perros que los garroneó sin asco.
      La cosa no iba a quedar así. Años de cancha indican que en el entretiempo se produce un relajamiento general. Durante el transcurso de los primeros 45', El Loco mandó y le mandaron a pibes como chasquis: los que estaban adentro le iban a hacer el apoyo logístico de todas maneras, como siempre, lo esperaban.
      Faltaba poco para empezar el segundo tiempo, los jugadores ya estaban por volver cuando lo que volvió fue lo más fuerte de la barra del Lobo con el Loco Fierro en la única ubicación que pueden tener los jefes: al frente, con el torso desnudo, y desairando al primer mote, ahí con las manos absolutamente limpias.
      Fue una batalla para recordar. El cordón policial retrocedió, prácticamente lo empujaron cancha adentro y quedó contra el alambrado de espaldas, la barra ingresó casi en su totalidad.

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