12th Feb 2009

  1. Sign in
    1. Lo peor que tiene esta película es la mala prensa. Lamentablemente, los avances son tan engañosos y traicioneros que uno cree que va a encontrarse con otra tonta película cómica sobre la vida de un pichicho. NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD. Alejadísima del estilo de Beethoven 1,2,3,4,5 etc, de Air Bud (y también de su saga), de Como Perros y Gatos, El Viaje Increíble, Un papa con pocas pulgas, Frío de Perros, etcétera, etcétera, etcétera de películas comerciales comunes y corrientes. LA HISTORIA ES TOTALMENTE REAL. John Grogan existe y le pasó todo tal cual sucede en la película. Marley, por supuesto, también existió. “Marley y yo” narra la historia de un reportero que se muda con su esposa a Florida para conseguir trabajo en un reconocido periódico. Lejos de desear ser padre todavía, John Grogan (Owen Wilson) realiza una jugada maestra para mantener a Jenny (Jennifer Aniston) ocupada con algo que cuidar y alejada de la peligrosa idea de la maternidad, y le regala una responsabilidad un tanto menor: un hermoso cachorro de labrador. Lo que comienza siendo una ternura de 6 kilos se convierte en un vivaracho torbellino color canela que destroza todo a su paso y se come en un día la ración de tres. Mientras tanto, la vida de esta pareja que recién empieza va dando giros, produciéndose triunfos, fracasos, mudanzas, y lo más importante, la llegada de hijos, siempre en la compañía del simpático y desaforado animal. Es una historia que transmite, de una manera tan increíblemente sencilla que no me la hubiera imaginado nunca, lo que es empezar una vida desde cero, entablando una relación, construyendo un matrimonio, formando una familia, sufriendo altibajos, depresiones, crisis, dificultades económicas, y sobre todo, teniendo que hacer sacrificios por los demás. Y es precisamente la presencia de Marley la que aporta alegría a la familia con su indómita personalidad, la que transmite la clave que muchas veces la gente olvida para ser feliz: vivir el presente. Por ese motivo es sensacional la afinidad que se siente entre el público y este film. No creo que exista ni una persona que no se sienta identificado con algún personaje, tanto con Marley como con John Grogan o Jenny. Todos alguna vez hemos tenido una mascota. O todos nos hemos sentido incompletos con lo que hacemos de nuestras vidas. O hemos tenido que abandonar un sueño por algo más prioritario como la familia. No me gustan los golpes bajos y el final es uno MUY grande para cualquiera que, como yo, haya pasado por la durísima situación de perder una mascota de tantos años. Pero estoy dispuesta a perdonarle a esta película todas las lágrimas que me hizo derramar (y la vergüenza enorme al salir del cine llorando), porque superó con creces mis expectativas y me dio algo mucho más valioso que lo que había ido a ver. Realmente me conmovió la historia, así como la credibilidad de las actuaciones y del transcurso del tiempo dentro del argumento. Jennifer Aniston, una de mis actrices favoritas, se desenvolvió mágicamente al lado de Wilson, quien siempre ha sido un ícono en comedias desde mediocre para arriba y esta vez ha emprendido un proyecto notablemente más meritorio. Ambos demostraron que tienen una gran química juntos frente a las cámaras, tanto que parecen una pareja real. Dirigida por David Frankel (Devil Wears Prada), basada en un libro, como TODO buen film, Marley y yo es una película que recomiendo a todo aquel valiente que esté dispuesto a enfrentarse a una cascada de risas y a un manantial de lágrimas, pero a no olvidarla jamás, porque es imposible, por mucho que se intente. Creo que todas las mascotas, no importa la raza, el color o el tamaño, nos enseñan a vivir mejor, y nos dejan una huella cuando se van, un dolor muy distinto al de perder a un ser querido. Es imposible olvidar sus miradas, sus travesuras, las vivencias y las experiencias ocurridas a su lado. Así como también el momento fatal, el de la dolorosa agonía para ambos, el que precede a la inyección. Recordarlos duele tanto que a veces pienso que no volvería a tener una mascota por el simple hecho de evitarme ese sufrimiento insoportable, de verlos irse de a poco, indefensos, cada vez con menos energía que antes, apagándose como una vela en la lluvia. Creo que es el review más largo que he escrito, pero esta vez me han tocado una fibra sensible y se me dio por responder así. Un desahogo, el recuerdo de una herida necesaria y eterna. “Una mascota te lo da todo a ti, y tu a él. Ellos te vuelven un ser especial. Uno único e irremplazable. A los que aman… para ellos” Cinema Fan*

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