28th Jan 2010

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    1. TAKI 183 (Washington E.U.)


      No quiero decir que no existiría el grafiti sin este famoso personaje, pero si dio un GRAN avance a esta actividad.
      Fue a finales de los 60s cuando los jóvenes residentes de la ciudad de Nueva York E.U. empezaron a escribir sus nombres en las paredes de sus barrios, aunque la mayoría en lugar de su nombre utilizaban pseudónimos, creándose así una identidad propia en la calle. Estos adolescentes escribían para sus amigos o incluso para sus enemigos. Quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más conocido por todos sea el de Taki 183, un chico de origen griego que a la edad de 17 años comenzó a poner su apodo. Su verdadero nombre era Demetrius Su "tag" es una abreviatura Demetaki, una alternativa para los griegos de su nacimiento-Demetrio (de ahí el diminutivo “Taki”). No fue él precisamente quién empezó con esta forma de arte callejero, sin embargo sí fue el primero en ser reconocido y el primero en atomizar las calles y los metros de la ciudad con su firma, a finales de los años sesenta.
      El número 183 salió de su domicilio en la calle 183 en Washington Heights, así mezclándolo sería Taki 183 (poner el nombre de la calle fue un elemento usado por muchos más escritores), trabajando de mensajero en esa época, lleno de tags las paredes de las distintos zonas de la ciudad, así como de los metros en los cuales se movía. Alcanzando un grado de popularidad anónima por la cantidad de firmas.
      El 21 de julio de 1971, el New York Times publicó un artículo sobre él en la primera página de su sección interior, titulada "Taki 183" Desova Pen Pals. Como consecuencia de este artículo publicado, y sumándose a los jóvenes que ya habían empezado a dejar su marca en las diferentes superficies de la ciudad, como Julio 204, Frank 207 y Joe 136, aparecieron otra gran cantidad de escritores, motivados por el reconocimiento que había recibido Taki.
      Aunque TAKI 183 fue el primero en ser exhibido en dicha publicación que se dice que Julio 204 comenzó a escribir su TAG en la ciudad de Nueva York en primer lugar. Pero Julio no escribió fuera de su propio vecindario y esta es posiblemente la razón por la cual nunca recibió los créditos y los medios de comunicación la atención TAKI hizo
      En este momento, el grafiti en la primera forma que fue el Tag, comenzó a popularizarse, siendo el objetivo de los escritores la abundancia de firmas dentro y fuera de la ciudad.
      Con la repercusión y la popularidad que alcanzó el grafiti en aquel momento, la aparición de varios escritores generó tal abundancia de firmas en las paredes, muros y metros de la ciudad, que ya era difícil destacar sobre el resto. Algunos de los escritores también destacados de aquella época fueron: Frank 207, Chew 127, Julio 204, Bárbara 62... En principio no buscaban estilo, sólo querían aparecer por todos los lados. Es a partir de aquí cuando surgió el boom y cientos de adolescentes comenzaron a poner su nombre por toda la ciudad, haciéndose necesaria la creación de un estilo, tanto en la caligrafía, como en los métodos de ejecución o incluso los lugares utilizados para dicho fin. Por ejemplo, Soul 1, un escritor de la zona de Manhattan, se dedicó a escribir su nombre a media altura en los laterales de los edificios. Tracy 168 citaba: “Eran inalcanzables para el resto de los humanos. Parecía que podía volar”. También podríamos destacar la anécdota de Bama, cuyo deseo por superar a los demás en cuanto a emplazamiento de sus pintadas le llevó a intentar escribir su nombre en lo alto de una montaña situada en el norte del estado de Nueva York. Cual sería su sorpresa cuando al apartar los ramajes y limpiar la superficie vió que se le habían adelantado: “¡Mierda!”. Se lamentaba el muchacho. Un caso muy sonado fue el de Seen al pintar su nombre en letras gigantescas en el mismísimo letrero de la colina de Hollywood


      Taki trabajaba como mensajero y viajaba constantemente en el metro de un lado a otro de la ciudad. En el trayecto estampaba su tag (firma) en todos los lados, dentro y fuera del vagón. El no lo consideraba como algo malo, de hecho respondía así a las preguntas que le formularon en una entrevista en el New York Times: “Simplemente es algo que tengo que hacer. Trabajo, pago mis impuestos y no hago daño a nadie”. Estos actos le convirtieron en un héroe y poco después cientos de jóvenes empezaron a imitarle.
      En una entrevista con el New York Daily News del 9 de abril de 1989, habló de su retiro como un escritor de graffiti: "Tan pronto como me metí en algo más productivo en mi vida, me detuve. Finalmente me metí en la empresa, se casó, compró una casa, había un niño.

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