17th Dec 2011

  1. Sign in
    1. Dianne salió completamente adormecida de su oficina luego de la conversación que había mantenido con su esposo. Llegó hasta el pasillo donde se encontró con Charlotte y ésta, al verla tan mal le preguntó que había pasado, teniendo en respuesta por parte de Dianne un seco y vacio “nada”. Antes de decidir qué hacer en ese momento, subió por las escaleras aprovechando de que Justin no se encontraba y se dirigió sin más hasta la habitación de Savannah, viéndola a lo lejos descansar plácidamente. Sin hacer mayor ruido ingresó hasta la habitación y dejó un cálido beso en su frente para retirarse del lugar, entrecerrando la puerta un poco. Volvió a bajar las escaleras algo ahogada, necesitaba aire y, aunque normalmente no solía salir a esas horas de su casa, necesitaba hacerlo.

      Fue hasta la cocina y le pidió a Charlotte que cuidara de su pequeña y se volteó casi a tropezones para dirigirse hacia la puerta de calle y tomar en el camino su abrigo. No sabía a dónde llegar, ni mucho menos a quien recurrir en ese momento. Estaba atragantada, necesitaba desahogarse con alguien y que pudieran darle un consejo ante la situación que acababa de vivir. Normalmente Kenny solía ser su consejero, pero millones de motivos inundaron su mente de que él era el menos indicado a quien recurrir en ese momento. Además, no era novedad su desaparición.

      Esperó en el borde de la acera y detuvo al primer taxi que se le cruzó en el camino. Cuando el chofer le preguntó en qué dirección iba todavía no estaba segura hacia dónde ir, cuando de pronto la figura de Angie apareció en su mente. ¿Quién mejor que una de sus mejores amigas para estar con ella en ese momento? No se habían visto en varios días debido a los constantes viajes de la rubia y suponía que ella era la mejor opción en ese momento. No, era la mejor opción. Sin titubear mencionó la dirección del departamento de la chica al chofer y soltó un largo suspiro mientras se dejaba caer sobre el asiento; solo quedaba llegar y por fin su mente tendría un poco de paz. Angie sabría apoyarla, todos estos años siempre había estado ahí para ella y estaba segura que esta no sería la excepción.

      No tardó demasiado en llegar al lugar, pagó rápidamente y salió del auto dirigiéndose hasta el interior del hotel. Preguntó su nombre en recepción y al cabo de unos minutos y luego de la aprobación de Angie, logró subir hasta su piso y tocó el timbre repetidamente esperando con impaciencia a que le abriera la puerta. La rubia, abrió sin esperar el gran abrazo que Dianne le dio en cuanto pudo verla detrás de la puerta y le respondió de la misma forma, tomándose un par de minutos en aquello.

      - Yo también te extrañé, Dianne – Respondió con una sonrisa en sus labios, conforme se alejaba para mirarla. Frunció lentamente el ceño y tomó su rostro al comprobar sus ojos: hinchados y llorosos – Okey, ahora vamos a salir a tomar un poco de aire y me dirás que ha pasado, ¿Quieres? No me gusta verte así y tampoco puedo hacerme una idea de que puede haber pasado, todo iba tan bien… – Agregó intrigada.

      – Mejor vamos a salir y te cuento que ha pasado… – Dijo Dianne con un hilo de voz, sabía que al darle ese abrazo haría sentirla vulnerable, pero sin duda era lo que necesitaba. El camino hacia la salida del hotel se hizo completamente en silencio. Dianne no sabía cómo comenzar a contarle y Angie por su parte no quería abrumarla demasiado ni obligarla cuando parecía no estar demasiado bien. Ambas caminaron por las calles que prácticamente la rubia dirigía y la detuvo sosteniéndola con el brazo para que mirara una casa simple y común que estaba al paso.

      – Mira, Dianne, esta casa la he arrendado para mí, detengámonos en la entrada y tomemos aire de ahí, se siente bien, lo he comprobado – Dijo con esperanza Angie, entrando lentamente y sentándose en una de las bancas que había en la entrada. Di sonrió ampliamente y asintió con la cabeza siguiéndola, pero no se sentó, se paró frente a ella y tomó una bocanada de aire para comenzar.

      – Bueno, mejor que me desahogue ahora o nunca lo haré, ¿Verdad? Sabes que no se me dá bien eso de andar comentando mis problemas, desde la secundaria – Dijo soltando una carcajada, algo amarga, pero intento no desanimarse más de lo que estaba – Mira, he estado escribiendo una canción. La comencé cuando estaba en la secundaría, imagina todos los años que hay detrás de eso y bueno, como he estado sin mucho que hacer últimamente… la terminé. Lo que nunca esperé es que Justin la escuchara… – Disparó con voz veloz, tropezándose con sus mismas palabras mientras las iba pronunciando, como si una parte de ella quería vomitar todo de una vez y dejar de sentir esa sensación en el pecho que casi no la dejaba respirar.


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