17th Sep 2011

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    1. Capítulo seis: Los días pasaron así como los meses. Mariana ya formaba parte de los educadores no formales en el club de la vida de Agustín y Juan Pedro, y reemplazaba a una de las chicas que estaba de intercambio por seis meses en el grupo de nenes de tres y cuatro años. Juan Pedro la miraba cada vez que podía y, a veces, le tiraba una sonrisa que la dejaba colgada de la palmera. Ella, en secreto, lo miraba desenvolverse con los chicos y se moría de ternura. La relación entre Candela y Agustín ya había dejado de ser de amigos. Ella había levantado la barrera que le ponía al cachetón en una fiesta, cuando él le confesó que la quería más que como amiga y que no quería que sea solo de una noche y perder la relación de amigos que los unía. Hacía ya dos semanas que Agustín y Candela estaban viendo qué onda. Rocío estaba soltera pero nunca sola. Pablo, el galán del grupo, había robado su corazón pero ella lo mantenía en secreto y se hacía la desinteresada aunque ese castaño le robara el sueño. Rochi y Poli estaban en una relación muy free, algo así como amigos con derecho a roce cada vez que podían darse mimos, y de día, eran solamente amigos. Juan Pedro y Lali vivían algo similar. Estaban mucho más seguido que Rochi y Pablo por el simple hecho de que pasaban más tiempo juntos. Los códigos que se habían generado entre ellos eran realmente únicos y, así dejaran de estar en esa relación rara que tenían, esos códigos seguirían existiendo. Él seguía estando con Maia y Lali lo sabía, de hecho la conocía y la había visto dos o tres veces, pero julio lo encontró solo porque la chica había vuelto a su pueblo. La morocha no estaba con otras personas no porque no pudiera, sino porque no conocía a nadie en Buenos Aires y, si salía, lo hacía con los chicos y Peter, así que terminaba estando con él. La madrugada del dieciseis de julio los encontró saliendo junto a quince chicos hacia San Pedro, provincia de Buenos Aires, donde realizarían un campamento educativo de tres días. De las chicas del club, eras la única que iba, junto a Juan Pedro, Agustín, Gastón, Pablo y Sebastián, el coordinador. A las seis y media Juan Pedro llegó al club junto a Agustín y, cuando te saludaron, supiste que habían estado tomando y que estaban algo alegres. Ya en la cabaña que ocuparías junto a los otros cinco, por la tarde, hiciste catarsis con Juan Pedro reclamándole que estabas harta de hacer todo vos y no sentir un apoyo de él y los demás con respecto a la organización del campamento. Él te abrazó y te dijo que no le gustaba verte angustiada, que no quería verte así. Dos horas después, aproximadamente, estabas tirada en la cucheta durmiendo la siesta cuando se abrió la puerta y entró Peter. Peter: Lali, estábas durmiendo? –te dijo cuando te vio abrir los ojos- Lali: no, estaba descansando la vista –dijiste irónica y él rió- cómo te fue en la actividad? Peter: bien, bien salió re bien –sonrió- me prestas tu celular? Necesito mandar un mail… o cómo se dice el de facebook? Lali: inbox? Peter: Eso! Necesito mandar un inbox gordi –dijo con vos de chetto y reíste- buenas –te besó- Lali: hola –volviste a besarlo- Peter: me lo das? Dónde está? Lali: Acá –y lo sacaste de debajo de la frazada- Peter: ah viciada, dejalo un rato Lali: no, tonto, tengo la alarma puesta, por eso Esa noche todos los chicos se fueron al centro a tomar un helado y vos te quedaste cuidando a uno de los nenes que se había quedado dormido y no quería ir. Al despertarte en la madrugada lo viste a Peter sentado a tus pies, el televisor apagado y no entendías nada. Peter: dormi La Lali: qué hora es? Peter: las dos por ahí Lali: qué onda el centro? Peter: re lindo, pero dormi, mañana hablamos Cerraste los ojos, te diste media vuelta y te quedaste dormida. A las ocho de la mañana sonó la alarma y, cuando abriste los ojos, lo viste a Peter acostado a tu lado compartiendo la cama de dos plazas. Te sentaste y viste a una de tus nenas acostada en sus pies Lali: qué haces acá Mari?. Mari: qué hago acá? Peter: me estás jodiendo? No te acordas? Viniste a la madrugada Mari: eh? Cómo llegué? Peter: no sé! Mari: Chau me voy a mi cabaña –y salió totalmente dormida- Lali: dormimos hasta y media? –le preguntaste a todos y nadie te respondió- eso es un sí? Peter: sí, ponelo y media Programaste la alarma y te acostaste nuevamente pero, esta vez, abrazaste a Peter por debajo de la sábana y las colchas. Tiempo después estabas besándolo y él te besaba a vos. Franelearon un rato y lo calentaste como el día anterior a la tarde y, mientras besabas su cuello te susurró al oído. Peter: sos terrible Lali: me gusta jugar con fuego Peter: te podes quemar Lali: siempre amagas y me decís que me puedo quemar, nunca me voy a quemar? –lo desafiaste- Peter: no me provoques Lali: no te provoco, te desafío –besaste sus labios- hasta dónde llegas? Peter: no te conviene

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