26th Sep 2011

  1. Sign in
    1. Primer día, cuanto menos surrealista. Desembarco en Bolonia, -del avión y no del barco-, y como no podía ser diferente en mí me doy cuenta de que mi movil no tiene batería así que no puedo avisar a mi casera de que me espere en la próxima hora. Cojonudo Lucía, eres lista de cojones. Así que busco una cabina -¡aún quedan!- e intento llamar, cómo no, a mamà. Hoygan, esta cabina o es muy rara o yo soy retromonga... probablemente lo segundo; vaya, que no consigo llamar, pero llego a enviar un sms desesperado. Cuando ya cuelgo y me voy hiperorgullosa de mi hazaña comunicativa, paro en seco y pienso... "un momento... ¿yo no tenía una tarjeta de mi casera en el bolso?". Carcajada general del público. En efecto. Llamo a mi casera -a partir de ahora, la llamaremos Letizia- y consigo avisarla. Y me cago en mi mil veces pensando que mi madre se pondrá histérica pensando que su niña anda perdida por Italia sin movil. Con lo pesaos que son los italianos. [ Letizia: Merece una reseña aparte. Letizia está casada con un camionero que trabaja por España. Tiene un apartamento tope guay de 4 habitaciones, dos de ellas dobles. Cada habitación sigue una temática cromática, no en vano el apartamento se llama "Letizia's Iris Appartment". Bueno, yo tengo la habitación rosa, todo es rosa, las paredes son rosas, las sàbanas son rosas, las alfombras son rosas... y los muebles blancos. De princesita. Letizia es un poco maniática, como creo que lo es casi toda mujer que llega a los 50. No me deja traer amigos, me cobra por traer a mi novio a dormir, no me deja hacer cenas, pero, me limpia el cuarto y los baños. Eso es un arma de doble filo. Porque si me limpia el cuarto eso significa que DEBO tener el cuarto ordenado... y eso es cuanto menos difícil para mi. Elegí el sitio con la esperanza de que más gente joven viniera a vivir y hacerme un grupito de amigos. Carcajada general del público again. Aquí solo hay gente que pasa unos días y se va. Joder me merezco el nobel. ] Volvemos al aeropuerto. Allí estoy despuès de conseguir comunicarme. Pillo el aereobus, llego a florencia, hago la cola del siglo en la estación para pillar un taxi y por fin "sono a casa di Letizia". Ahí me dio el bajón. Cuando me di cuenta de que ni tenia compañeros, ni conocía a nadie ni nah de nah. Estuve toda la tarde frente al ordenador hablando con un contacto de facebook, que ni si quiera sabía que tenía, sobre música. A las 8 decidí ser valiente, encarar mi situación, salir al exterior. Había llovido de forma primaveral aunque estuviéramos en otoño, casi toda la tarde y por fin había parado. Me habían dicho que la gente se juntaba por Santa Croche, plaza donde había una iglesia. Me fui dando un paseo. Sin mapa. -no era la primera vez que estaba en Florencia, pero, quizás fue demasiado aventurado por mi parte-. Llegué a la Signoria, seguía como siempre, llena de japoneses mirándole la entrepierna al David. Di dos o tres vueltas, y pregunté a un grupo de americanos sobre Santa Croche. Consigo llegar, y no hay nadie. Sí ahí es donde está la fiesta, apaga y vámonos. Doy tres vueltas, y no hay nadie. Voy en dirección contraria, tampoco se ve ambiente. En la escalera de la iglesia hay un grupejo que parece que habla inglés, y decido acercarme. Les digo hola, y les pregunto si saben dónde están los erasmus. Me dicen que ni idea, que ellos no son erasmus porque son americanos. Pregunto -con un par- si me puedo sentar, y me dicen que sí. -Aplauso del público-. Me quedo hablando; una chica que no parecía española, pero que era de Barcelona, de unos 26 años. Un chico de Brazil de 22 que sí que parecía de Brazil y otro de Brazil de 33 años, este no parecía brasileño; y por último un chico del Líbano de 19, que perfectamente podría ser español. Estuvimos hablando, se conocían de un curso de italiano, terminamos en una pizzería, donde nos invitaron a champagne y a limonchello, y nos dijeron que si íbamos al gimnasio de enfrente y decíamos que nos enviaban desde el restaurante, nos hacían 10€ de descuento. Todo muy italiano. Màs tarde nos separamos, el chico de brazil que no parecía brazileño y se llamaba Jean Marco se fué, la chica que era española y no lo parecía y se llamaba Elena también se fué. Y me quedé con el chico brasileño que si que lo parecía y se llamaba Pietro, y con el chico del líbano, que parecía español y al que llamamos todos Jose, porque tiene un nombre demasiado difícil. Los dos chicos, me dijeron de ir a casa de unos americanos que conocían, Santa Croche estaba vacía y no parecía que yo fuera a conocer a nadie màs esa noche, así que me apuntè. Menuda casa. Menudo PALACIO. Enfrente del Ponte Veccio, una casa que parece construída dentro de una catedral, con todos los techos abovedados y una altura de màs de 3 o 4 metros por piso. BESTIAL. Terminamos jugando al "Extreme PINPONG" en un salón en el que perfectamente podríamos jugar al tenis.

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