6th May 2010

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    1. GABRIEL GARCIA MARQUEZ

      Nació en Aracataca, en el departamento costeño de Magdalena, Colombia, el domingo 6 de marzo de 1927 (aunque algunas fuentes insisten en 1928, como año de nacimiento, cuando en 2007 celebró sus 80 años y 40 años de Cien Años de Soledad). Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Poco después de su nacimiento, su padre se convirtió en farmacéutico. En enero de 1929, sus padres se mudaron a Barranquilla. Fue criado por sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, en Aracataca. En 1936 cuando tenía ocho años, su abuelo murió, y se trasladó a Barranquilla donde su padre era farmacéutico.

      Cuando sus padres se enamoraron se opuso a su relación el padre de Luisa, el Coronel. Gabriel Eligio García no era el hombre que el coronel había previsto para ganar el corazón de su hija: Él (Gabriel Eligio) es un conservador, y tenía la reputación de ser un mujeriego. Gabriel Eligio le dio a Luisa serenatas con su violín, poemas de amor, innumerables cartas, e incluso después de los mensajes telegráficos. Su padre la envió fuera de la ciudad con la intención de separar a la joven pareja. Ellos intentaron todo para deshacerse del hombre. Su familia finalmente capituló y se le dio permiso para casarse con Gabriel Eligio. (La tragicomedia historia de su cortejo más tarde sería adaptado y refundida como El amor en los tiempos del cólera por su hijo Gabriel García Márquez.)

      Dado que los padres de García Márquez fueron más o menos ajenos a él durante los primeros años de su vida, de sus abuelos recibío una fuerte influencia. Su abuelo, a quien llamaba "Papalelo", fue un de los liberales de la Guerra de los Mil Días. El coronel era considerado un héroe por los liberales de Colombia y era muy respetado. Él fue muy conocido por su negativa a permanecer en silencio sobre la Masacre de las bananeras en la que murieron cientos de personas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia hecho que plasmaría García Márquez en su obra. El coronel, a quien García Márquez ha descrito como su "cordón umbilical con la historia y la realidad", fue también un excelente narrador. Le enseñó lecciones a García Márquez como, por ejemplo, leer el diccionario. Lo llevaba al circo cada año, y fue el primero en introducir a su nieto, en el "milagro" del hielo que se encontraba en la tienda de la United Fruit Company. Asimismo, de vez en cuando le decía a su joven nieto, "No se puede imaginar la cantidad del peso de un muerto ", recordándole que no había más carga que la de haber matado a un hombre, una lección que García Márquez, más tarde, integraría en sus novelas.

      García Márquez recibío una gran influencía en la política e ideología por las historias de su abuelo. En una entrevista, García Márquez le dijo a su amigo Plinio Apuleyo: "Mi abuelo el coronel era un liberal. Mis ideas políticas probablemente vinieron de comenzar con él, porque, en lugar de los cuentos de hadas cuando yo era un niño, él me regaló terribles cuentos de la última guerra civil entre los liberales y el gobierno conservador. "Eso influyó en sus opiniones políticas y en su obra literaria a fin de que la técnica de la misma manera que su carrera de escritor inicialmente tomó forma de consciencia en oposición a la situación literaria colombiana, García Márquez socialista y antiimperialista mostró su opinión en oposición a la actual situación mundial dominada por los Estados Unidos".

      La abuela de García Márquez, Doña Tranquilina Iguarán Cotes, también desempeñó un papel influyente en su educación. Él fue inspirado por la forma en que "el extraordinario trato como algo perfectamente natural". La casa estaba llena de historias de fantasmas y premoniciones, augurios y signos, todos los cuales fueron ignorados. De acuerdo con García Márquez, "ésta fue el origen de la mágica, supersticiosa y sobrenatural visión de la realidad". Él disfrutó de su abuela la única forma de contar historias. No importa cuán fantástico o improbable sus declaraciones, siempre que las entregó como si fueran la verdad irrefutable. Se trata de un estilo que, unos treinta años más tarde, su nieto sería influido en su novela más popular, Cien años de soledad.

      Su niñez está relatada en sus memorias Vivir para contarla. En 2007 regresó a Aracataca, después de 24 años de ausencia, para un homenaje que le rindió el gobierno colombiano al cumplir sus 80 años de vida y 40 de la primera publicación de Cien años de soledad.

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