4th Dec 2007

  1. Sign in
    1. Es realmente complicado estudiar y analizar, dejando a un lado el punto de vista artístico, el cuadro del genio de la Toscana “La Última Cena”, Leonardo Da Vinci, uno de los grandes maestros del Renacimiento. Con motivo de la aparición de la obra “El Código Da Vinci” de Dan Brown en el mercado literario son muchos los que han visto despertar en si un inusitado interés en esta castigada obra pintada entre los años 1495 y 1497 en el refectorio del convento de Santa María delle Grazie en Milán por encargo del duque Ludovico Sforza, una obra que a decir de los entendido en Arte fue pintada con suma desmotivación por Leonardo pero que tuvo un resultado cargado de simbolismos, expresividad y color, una obra maestra que debido a las pésimas condiciones de la pared (excesiva humedad) donde fue pintado y al paso y mal trato del tiempo se ha visto sumamente degradada.

      El cuadro presenta la última cena de Jesús con sus apóstoles, la escena crea controversia, unos afirman acaloradamente que es el preciso instante en el que Jesús comunica a sus apóstoles que va a ser traicionado y otros son de la corriente de opinión que afirma que realmente estamos en el momento en el que Jesús inicia el rito de la consagración eucaristica. Pintado con esmero y queriendo continuar la arquitectura del refectorio con el estilo y líneas de fuga características en Leonardo la obra ha pasado de ser una genialidad maestra del artista italiano a un oscuro objeto de estudio por parte de aquellos que creen que el cuadro y el artista quisieron decir algo más... un algo más que sólo la novela de Dan Brown parece haber esbozado en sus páginas... un secreto que podemos tener a la vista...

      Si comenzamos a parcelar el cuadro en celdillas exactamente iguales y retocamos valores de brillo,color y contraste del mismo utilizando un moderno editor de imágenes descubriremos como debajo de la oscuridad reinante aparece unos bellos tapices en las paredes, una especie de reja o dibujo entre brocados y remales. El techo de artesonado sigue la estética de la sala donde está ubicado y permanece en comunión con el entorno, al menos esa fue la idea inicial del autor. Hasta aquí no encontramos ninguna anomalía salvo la sorpresa de descubrir nuevos elementos que pasan desapercibidos debido a esa oscuridad.

      La figura central es el propio Jesús, con un conjunto de aberturas tras él que marcan un punto de luminosidad y hacen de referencia al ojo humano como línea de salida o fuga y centro del cuadro. En estas aberturas destaca el paisaje, esbozado nuevamente al estilo del esfumato leonardesco al que recurría el autor y plasmó en otros cuadros como la célebre Gioconda o la Virgen de las Rocas ,un paisaje impreciso e indeterminado (foto 004) que evocaría al representado por Nicolas Poussin entre, 1638 y 1640, “Les Bergers dŽArcadie II” (foto 007) y ubicado, según estudios del profesor Christopher Cornford y los autores de “La Tumba de Dios”, Richard Andrews y Paul Schellenberger (Ed.Martínez Roca, 1996) en la zona de Rennes-Le-Château ,concretamente en las cercanías del monte Cardou (foto 005). Pero es sólo el recuerdo de un paisaje impreciso o tal vez, realmente, Leonardo quiso plasmar esas cercanías..

      Para recrear los personajes de tan sagrado momento Leonardo se inspiró en sujetos reales acordes ellos con el apóstol al que iba a representar, uno de ellos, Pedro, parece dirigirse a otro de ellos -que inicialmente llamaremos Juan- y que está justo junto a Jesús(a su izquierda tal y como miramos el cuadro). Pedro parece estar indicándole o apuntando con su dedo a su cuello, ¿una amenaza...? (foto 006 B), también podría estar señalando a Jesús mientras susurra algo al oído de nuestro “Juan” ,un susurro secreto (por lo entornado de los labios de este) en una clara escena de complicidad... De estar justo en el momento de la celebración de la eucaristía este gesto sería crucial... pero ya lo veremos más adelante..

      Con su mano derecha Pedro ha dejado el cuchillo en una posición casi amenazante hacía otro apóstol, Andrés, que irremisiblemente levanta las manos y observa al portador del cuchillo, que si bien es una posición un tanto forzada no es imposible de lograr (fotos 009 y 010), es más que factible. Aquí nos surge una duda: si Jesús está avanzando a los apóstoles que será traicionado el gesto de Andrés tendría la lógica traducción de la negación mientras mira al Maestro pero si por el contrario está en el momento de la eucaristía el gesto sería claro de amenaza o permanecer en silencio por parte de Pedro.. ¿ante qué? ¿Puede que tenga algo que ver con la “conversación” entre Pedro y “Juan”?

      Judas aparece representado entre Pedro y “Juan” siendo fácilmente reconocido por portar en su mano derecha ,con fuerza, una bolsa que contendría las 30 monedas de plata recibidas a cambio de traicionar al Maestro.




      por actualizar con algo..

      continúa en: http://www.desconocido.net/productos/producto.php?prod=1&cat=10&sub=33&art=61&pag=2


      alex

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